Desde siempre nos han gustado los collares, pulseras y demás accesorios; lo que nunca nos habíamos imaginado es que alguna vez los venderíamos y ya lo de diseñarlos, montarlos y crearlos…, ni lo comentamos 😀
¡Y con marca propia y registrada! ¡La pera, oiga!

En alguna de nuestras entradas anteriores, he contado cómo surgió Ai lof llu atelier y que incluso registramos la marca sin saber si íbamos a hacer camisetas o vender tambores, pero habíamus marca. R E G I S T R A D A, colegas! Ai lof llu atelier ®
Un registro de marca de lo más peculiar por cierto, como también he narrado en más de una ocasión.
Ya teníamos marca y treinta y tres ideas de negocio.

Por cierto…, ¿os acordáis o sabiáis que lo primero que hicimos eran bolsos? Sí: bolsos. Tejidos a ganchillo. Sí: a ganchillo. ¡Tejíamos algodón a ganchillo! Unos cuantos hicimos… Con su forro y su cremallera… ¡Maemía para tejer y coser aquello…! Algunos eran tan duros, que perfectamente hubieran hecho el mismo servicio qu’una armadura romana 😛
Bolso NUDOS. Así, tal cual.

Apretábamos a conciencia, y hay que decir que estaban muy bien hechos, nada que ver con los que luego se veían por ahí… Perfectamente cuadrados y tejidos. ¡Menos mal que luego todo el mundo sabía hacerlos y los hacía como los nuestros…! ¡JA!, por no decir otra cosa 😛
Y he dicho menos mal, porque hubiéramos acabado con la espalda y hombros que hubieran dejado en evidencia al mismísimo Quasimodo, el jorobado de Notre Dame.
Todo lo ganado, gastado en fisios y osteópatas, y claro…, no era plan.

¡Ojalá una foto de la cara que se me puso el día que Su me contaba emocionada-emocionadísima que había aprendido a hacer un bolso monísimo a ganchillo! Yo solo podía retener tres palabras de todo lo que me contaba: hacer, bolso y ganchillo, ¡a ganchillo!, y añadía a esas tres palabras, las mías: ¿Hacer bolso a ganchillo con trapillo? ¡Esta tía ha perdido la putaine cabeza!
Al día siguiente lo ví, y sí, molaba, así que m’enseñó: Ella es zurda y había aprendido a tejer de una diestra, así que imaginad todo teniendo en cuenta que yo no sé plegar una mesa.
Aprendí. Además rapidito 🙂 🙂 🙂

Y mientras tejíamos, no parábamos. Seguíamos teniendo demasiadas ideas que no sabíamos cómo plantear sin que fuera todo una locura, así que cuando tuvimos claro hacia dónde queríamos ir, buscamos ayuda para orientarnos cómo debíamos gestionar esa idea y qué teníamos que hacer, y así, aterrizamos en un curso de emprendizaje promovido por Bidasoa Activa, la agencia de desarrollo del Bidasoa, llamado ‘De la idea a la empresa’ en el que se tocaban diferentes temáticas: definición y desarrollo de la idea, marketing, fiscalidad, redes sociales…
En la parte del curso que tocaba el tema jurídico y fiscal, en ese mismo momento, las dos, porque somos dos, tuvimos claroclarísimo que necesitábamos a alguien que s’encargara de esa parte porque nosotras…, la cuenta’la vieja! 😀 😀 😀

Nos vinimos arriba: Ai lof llu empezaba a ser real. ♥♥♥

Despacito y con buena letra.

Empezaron las horas de búsquedas en internet: miles de páginas visitadas buscando lo que ni siquiera sabíamos cómo buscar. ¡Y no valía con solo buscar en la primera página de google!. Había que buscar hasta el putain final, ¡y por partida doble!: imágenes y web. Español e inglés. Italiano o francés. TODO.
¿Sabéis la de KK que se cuela entre todas esas búsquedas? Y las distracciones, que también.
Puedes empezar buscando un limpiaparabrisas para un Seat Panda, y acabar sin que te hayas dado cuenta en una página que t’explica a todo detalle cómo se construyó el Halcón Milenario.

Hablo en pasado como si no fuera presente, y lo es. No exactamente igual, of course, pero hay que seguir bicheando cada día, buscando esa cosa que tú necesitas y que t’has inventado que tiene qu’existir pero que nadie más en el mundo se ha dado cuenta de qu’es imprescindible. 😀 😀 😀
Nunca llegas a desconectar porque siempre encuentras algo que te interesa, para bien, o para menos.
Ideas, tendencias, tutoriales, comparaciones de un mismo producto entre distintos proveedores, más búsquedas, horas y horas delante de la pantalla realizando búsquedas, revistas, catálogos, ferias, diseños que sí y diseños que no, más cursos, y tiempo: sobre todo tiempo.
…Más el que pierdes, que también… 😀 😀 😛
Información y formación.

Y por fin nuestro primer joyo, que no resultó ser una pulsera sino un collar en sus diferentes versiones.
Collar de cadena grande mate de California con cierre d’imperdible y cosas colgando, lo llamamos.
De imaginación, bien, y de síntesis, también. 😀 😀 😀

Y no, nosotras no tallamos cada pieza.
A nosotras nunca nos ha gustado que nos llamaran artesanas porque nosotras nunca nos hemos considerado artesanas básicamente, porque nosotras no somos artesanas.
Nosotras no hacemos artesanía; ese es otro nivel o al menos así lo consideramos nosotras.

El artesano crea lo que sea que haga, desde la nada o partiendo desde un material, piedra, madera, metal…, el que sea, pero el artesano parte desde cero.
Al menos así lo vemos nosotras.
En nuestro caso, nos dedicamos a montar piezas del material con el que trabajamos, zamak con baño de plata, cristales, cueros, algodones, sedas, tejidos, acero, resinas y cerámicas, que ya existen pero que hay qu’encontrar, y como mucho, hacemos un boceto del diseño de la pieza que queremos en papel, le damos forma,le damos volumen, y encargamos a un tercero que nos lo haga tal y como lo hemos decidido y diseñado.
Nosotras diseñamos el resultado final de la pulsera, collar o lo que sea; elegimos las piezas d’ese joyo, los colores, el cierre…, pero no lo fabricamos porque nosotras, repetimos, no somos artesanas.
Flipamos locamenti con lo que se llega a llamar hoy en día artesanía.
En serio.

Bueno, pues aclarado un tema que pensábamos que no era necesario aclarar pero que por lo visto sí, nos quedamos más tranquilas. 😀 😀 😛
Seguimos montando nuevos joyos con nuestras ***cuatro manitas: dos de cada una, y qu’os presentaremos en brevebrevísimo. Las nuevas y las de siempre, con todos y cada uno de sus nombres que ya’mpecé a contar en una entrada, aunque no con todas las anécdotas y los detalles de por qué, cómo y cuándo que sé, o que m’invento que sé, que tanto os gustan.
Los detalles digo. Y las anécdotas.
¡Y los joyos también, espero! ♥♥♥

Esto…, ¿has visto el título de la entrada y has pensado qu’iba a hablar de la canción del verano que ya’stamos hartos d’escuchar en marzo, ein?
¡No digas que no porque es que sí! 😀 😀 😀
¡Pues ya ves…!, la vida es como una caja de bombones, que diría Forrest 😛

***Aclaración no sé si sí o si no in-necesaria
😉 😛 😀