Faltan solo 15 días para que llegue uno de los días que nadie celebra, pero que cuando llega y no tienes tu detallito, tu morro podría llegar tranquilamente hasta Sebastopol.
Sí, amis…, llega, ¡argggh! San Va len tín !
Llega’l día de los enamorados ♥♥♥♥♥

Y es ¡taaaaan mono todooooo! Los corazoncitos…, las rosas…, todo tan rojo…, los bombones…, el angelote  y sus flechitas…, l’amour… tu sinregalo…: TU MORRO…

Está claro que nadie celebra San Valentín; tan tan claro, como que nadie ve Telecinco. Lo mismo.
Yo sí veo Telecinco, lo confieso. ¡Matadme! De uno en uno, pliz 😀
Y sí, llamadme moñas porque pienso celebrar San Valentín. Nunca es tarde para empezar y si no, mirad cuándo ibais a empezar con la dieta 😀 😀 😀
Por cierto, yo la dieta, la empiezo el lunes: d’ese día no pasa. Y esto también va en serio.

Pero vamos a centrarnos en lo importante: Valentine’s day. Este año, es el primero que lo celebramos en Ai lof llu atelier.
¿Y cómo? Pues como no podía ser de otra manera, con un joyo. O mejor dicho, con dos 😛
Porque sí, porque hay que decirlo más. Y si hay que gritarlo, pos se grita: ¡Te quiero!
¿Y por qué no decirlo con una pareja de pulseras? Pulsera para mujer y pulsera para hombre: pulseras para todos.

Maemía…, ¡qué moñas!, pensarán algunos. ¿Estas se piensan que han inventado la pólvora…? ¡Si eso de regalar joyitas en pareja es más viejo qu’el hilo negro! Pues sí, ya te lo decimos.
Tenemos perfectamente grabado en nuestras retinas ese corazón que se partía y cada uno se quedaba con una mitad. Inolvidable. 😀 😀 😀
¡Anda que no hay pulseras de bisutería con frasecitas que dicen te quiero…! Pues también.
Estos dos ejemplos sí son moñas, por no decir otra cosa…
Nuestro pack de pulseras, no lo es. Nuestro especial San Valentín, es un putain FLECHAZO!
Y además…, nuestras pulseras no son bisutería: ¡Nosotras hacemos joyos!

Sí: si te gusta y la quieres, está disponible en nuestra web de forma individual, of course! 😛

Y tú, gitana, ¿tú me quieres?
Un momentito que me voy a afeitar las patillas, depilar el bigote y bajar el pantalón de l’axila.
Modo JuliánMuñoz OFF
😀 😀 😀

Joer!, lo poco que nos cuesta decir lo malo, y lo mucho que nos cuesta decir lo bueno.
Que si llegas tarde.
Que si no has traido el pan.
Que si a mi madre le quedan mejor las croquetas.
Que si siempre vemos fútbol.
Quesiquesi.

♪♫♪♪ Hay una cosa que te quiero decir,
que es importante al menos para mí,
toda la noche estuve sin dormir porque, una frase de tu boca quiero escuchar…
Ah, ah ah ah, ah ah ah ¡DIME QUE ME QUIERES!, cºño ya! ♥♥♥


Hay cosas que nuncajamásnever se reconocen en público: lo que pesas, qu’el pedo te lo has tirado tú y/o que celebras el día de los enamorados, son clarísimos ejemplos. 😛

Es como que nos diera vergüenza decir qu’estamos enamorados o peor aún, decir que queremos a una persona y que somos correspondidos. ¡No m’entra en la cabeza!
Igual si no tuviéramos a quién decírselo…, querríamos hacerlo. De hecho, todos los corazones y demás cursiladas instaladas en el 14 de febrero, nos parecerían pocas. Loveodevenir. 😀 😀 😀

Sí, d’acuerdo que toda la estética que rodea el día de San Valentín, se nos ha escapado de las manos, asín en general, pero que haya un día especial para decirle a la persona con la que compartes tu vida que la quieres, ¿qué tiene de malo?

Ahora me diréis… Eso se demuestra a diario, no un día. Ya, te respondo yo, pero…, ¿entonces el día del padre?, ¿y el de la madre? Eso no nos da vergüenza reconocer que lo hacemos.
Es más…, ¿si no felicitas a tu padre el día de San José, ya no te digo a mamá el Día de la Madre ese día? Pregunto.

¿Eres un hortera por decirle a tus padres que les quieres? ¿Solo demuestras esos dos días a tus padres que les quieres? ¿Dónde queda ahora lo de a diario, cada día?

¡Ay como no te hayas acordado de comprar algo, sobre todo a la ama, para su día especial…!
El malestar es pequeño, ¿sa’es?. Eres capaz de recorrerte la ciudad, ¡qué digo la ciudad…, la provincia! buscando aunque sea un chino abierto para que tu madre tenga su regalo y que vea lo buen hijo qu’eres porque te has acordado de su día.

Sis.
Acabo de tirar a la basura la teoría del cadadía: Asín, sin pretenderlo.
Los que me han leído desde el principio ya saben, porque lo he contado en más d’una ocasión, que aunque tenga claro el tema sobre el que voy a escribir como es este caso, sé dónde empiezo pero nunca dónde voy a terminar.
¡Me despisto fásil, amis! Y eso teniendo tema, sin tenerlo…
Escribo como conduzco, sin GPS: tal cual. Sé a dónde tengo qu’ir, pero cómo y cuándo llegue…, eso es otra historia. 😀 😀 😀

El caso es que este año sí: ¡Vamos a celebrar San Valentín!
Pero sí de SÍ, no de sí, el lunes empiezo la dieta.
Vamos a decirle y vamos a conseguir que nos digan te quiero.
Vamos a tener con él o con ella ese detallito d’enamorado que tanto nos molesta no tener, por mucho que digamos que no lo esperábamos, y que sí estás deseando que te hagan y que nunca vas a reconocer 😛

¡Díselo precisamente ese día cursi de mitad de febrero que le quieres!
Febrero es el mes resaca. En febrero tó quisqui está a dieta y con agujetas porque ha empezado al gimnasio o lo que es peor todavía: engordando porque ha dejado de fumar porque sí, eso también estaba en su lista de propósitos d’año nuevo.
Febrero es el mes que te hace pensar ¡ay cºño, qué rápido pasa’l tiempo que ya’stamos en primavera y yo sin empezar la operación bikini!. Febrero es corto, y viene después d’enero, otro mes más que regulero una vez que pasan Reyes.
Febrero es un mes gris, tan gris que por eso existe el 14 de febrero: para compensar. 

El 14 de febrero es pasión vs apatía, rojo vs gris, cariño vs no me hablesquetemuerdo.
¡Hay qu’aflojar tensiones, y que mejor día que San Valentín…!
Dile que le quieres, si es que le quieres porque claro…, hacer el monguer así porque sí…
Dile que le quieres, demuéstraselo, regálale algo: lo que sea, aunque…, si es una de nuestras pulseras, o de nuestros anillos, o  de nuestros collares, o nuestros llaveros, o nuestro pack d’especial San Valentín, ¡mejor que mejor!
¿Para qué nos vamos a engañar?
¡Y sin quedar como un moñas! 😀 😀 😀

En cada uno de nuestros complementos, bisutería o como nosotras los llamamos, joyos, decimos te quiero: Ai lof llu, beibi!